10 dic 2022

Un repaso a la discografía de Bathory (febrero 2015)


(Artículo originalmente publicado en el nº 12 de la revista This is Metal)




‘BATHORY’ (02/10/1984) 

El clásico debut homónimo de la banda recoge la influencia de Venom, Motörhead, GBH y The Exploited para dar forma a una suerte de speed thrash de concepción tosca, instrumentación sencilla, pinceladas punk y temática satánica. El registro vocal rasgado y maligno empleado por Quorthon es verdaderamente revolucionario y, unido a la producción cruda, sucia y llena de reverb del disco, no tardará en convertirse en uno de los elementos definitorios de todo un estilo. Puede que el género le deba su nombre al segundo trabajo de los mencionados Venom, pero a un nivel estrictamente musical la primera generación de formaciones de black metal nace oficialmente con este álbum y con el Ep de los suizos Hellhammer. Legendario. 




‘THE RETURN OF THE DARKNESS AND EVIL’ (27/05/1985) 

En su segundo álbum, editado apenas ocho meses después del primero, Quorthon nos ofrece una versión mejorada y ampliada de su debut, insistiendo en los mismos tópicos satánicos pero llevando su propuesta más lejos a todos los niveles. En cuanto a estilo las diferencias son mínimas, aunque en conjunto ‘The Return…’ suena menos punk y más oscuro, con una producción ligeramente superior a pesar de su crudeza, una mejor ejecución instrumental y, en definitiva, un enfoque mucho más cercano a lo que ahora conocemos como black metal. Un trabajo tan esencial para el desarrollo de la escena extrema como lo fueron el ‘Seven Churches’ de Possessed o el ‘Hell Awaits’ de Slayer, también publicados en 1985. 




‘UNDER THE SIGN OF THE BLACK MARK’ (11/05/1987) 

Si los dos primeros discos tenían en mayor o menor medida un toque punk, éste desaparece completamente con la llegada del tercero, el aclamado ‘Under the Sign of the Black Mark’. El obvio ramalazo thrash de muchos de los riffs del álbum no ensombrece el feeling oscuro y malvado que éste desprende, razón por la cual podemos definirlo como black metal a pesar de que allá por 1987 la línea que separaba las diferentes ramificaciones del metal extremo era difusa. La evolución compositiva es evidente, y los temas resultan tan dinámicos y pegadizos como brutales y agresivos. Incomprensiblemente, Quorthon siempre renegó de este trabajo, considerado de manera unánime la piedra angular del estilo. Imprescindible. 




‘BLOOD FIRE DEATH’ (08/10/1988) 

‘Blood Fire Death’ supone un punto de inflexión para Quorthon, quien se cansa del satanismo e indaga en sus propias raíces nórdicas en busca de inspiración lírica, dando como resultado el primer disco de metal con temática vikinga. La introducción que abre el trabajo (consistente en sonidos de caballos relinchando, truenos, coros y guitarras acústicas) augura un cambio que, en lo musical, no es tan acusado. Y es que a excepción de dos temas más largos y épicos que los demás, el resto del álbum no se desmarca en demasía del black thrash metal primigenio de su primera trilogía discográfica. Junto con ‘Under the Sign…’, se trata de una de las mejores y más importantes obras de la banda. 




‘HAMMERHEART’ (16/04/1990) 

Con ‘Hammerheart’, esta vez sí, llega el cambio. Su predecesor tenía temática vikinga, pero este disco es directamente viking metal, que aunque lo parezca no es lo mismo. Lo primero que llama la atención es la voz de Quorthon, que pese a mantener un ligero deje rasgado, en general se mueve dentro de registros limpios. De un mismo modo, también destacan los sutiles arreglos de cuerda y los coros, prácticamente presentes en todos los cortes del álbum, que dejan clara la voluntad de nuestro hombre por experimentar y progresar como compositor. Menos agresivo, mas grandilocuente y, en definitiva, ciertamente distinto de su material anterior, no deja de ser un gran e influyente trabajo que va ganando con cada sucesiva escucha. 




‘TWILIGHT OF THE GODS’ (29/06/1991) 

Originalmente concebido como su disco final, ‘Twilight of the Gods’ consolida a Bathory como banda de viking metal. Es un trabajo más accesible, todo él a medio tiempo, con un estilo heavy similar al de Manowar (algo impensable apenas tres años antes), muy épico y atmosférico, y ya sin el más mínimo resquicio de agresividad en la voz de Quorthon, quien en el mejor de los casos puede ser considerado un cantante aceptable. Las guitarras acústicas, hasta ahora usadas de manera ocasional, pasan a ser parte integral del sonido de la banda, y los coros se vuelven omnipresentes. En líneas generales se trata de un buen disco, quizás un tanto deslucido por la inconsistente interpretación vocal de Mr. Forsberg. 




‘REQUIEM’ (14/11/1994) 

Contra todo pronóstico, la banda decide continuar en activo y edita ‘Requiem’, un álbum que sorprende al suponer un regreso al extremismo de sus primeras obras. Con todo, poco tiene que ver con éstas, pues se trata de un trabajo de rápido y agresivo thrash metal con algún toque crossover, influenciado por formaciones como Sepultura, S.O.D. o Dark Angel, aunque de nuevo con la clásica voz black de Quorthon. Sin estar del todo mal, el disco suena rancio (en 1994 el thrash estaba en horas muy bajas) y el cambio de estilo resulta forzado y poco creíble. La producción, muy comprimida y con demasiada presencia del bajo, tampoco juega a favor de un material que ya de por sí es irregular. 



‘OCTAGON’ (17/10/1995) 

Sin ningún tipo de duda, ‘Octagon’ es lo más flojo jamás editado por Bathory. Sigue en la línea thrash metal de ‘Requiem’, aunque esta vez parece que la banda quiere imitar a los Slayer del ‘Divine Intervention’ y, en el caso del tema “Born to Die”, incluso replicar a Pantera. En general no hay por dónde coger el disco. Las composiciones son totalmente mediocres, la producción roza lo nefasto y la voz de Quorthon es particularmente irritante (en sus mejores momentos parece una mala copia de Tom Araya y en los peores da la impresión de que simplemente está recitando los textos). Poco más que añadir. Bonita portada, pero escasa, por no decir nula, calidad musical. Para el olvido. 




‘BLOOD ON ICE’ (27/05/1996) 

Vuelta al sonido viking metal con un disco que, tras la decepción que supuso ‘Octagon’, es recibido como agua de mayo entre sus seguidores. En realidad ‘Blood on Ice’ se graba en 1989, por lo que iba a ser la continuación de ‘Blood Fire Death’. Sin embargo, a Quorthon no le parece adecuado editarlo entonces y lo deja en la recámara hasta mediados de los ’90. Es entonces cuando re-arregla y regraba aproximadamente la mitad del material original. Su estilo épico y majestuoso es similar al de ‘Hammerheart’ mientras que las voces van en la línea de las de ‘Twilight…’. El álbum no está nada mal y de hecho contiene algunos de los mejores cortes vikingos de la banda. 




‘DESTROYER OF WORLDS’ (09/10/2001) 

Tras cinco años de silencio, Quorthon vuelve con un álbum que pretende complacer a todos sus fans, lo que en la práctica se traduce en una obra que busca ser variada y termina pecando de inconsistente. Así pues, cortes en la línea épica y pomposa de sus trabajos vikingos se dan cita con temas mucho más directos al estilo thrash groove metal, e incluso con algún pasaje más rockero. No es que el disco sea exactamente malo, pero sí que resulta demasiado largo (13 pistas, 66 minutos) y desde luego no todas las canciones están al mismo nivel. Quien mucho abarca, poco aprieta. Ese es el caso de ‘Destroyer of Worlds’, una grabación mediocre y poco enfocada. 




‘NORDLAND I’ (18/11/2002) 

Después del fiasco de ‘Destroyer of Worlds’, Quorthon recapacita y se centra de nuevo en el viking metal, volviendo a lo que podría considerarse su zona de confort. La primera parte de ‘Nordland’ es, por lo tanto, un trabajo fácil hasta cierto punto pero no por ello de menor calidad. De hecho, aunque resulta menos original y sorpresivo, probablemente sea el mejor material editado por Bathory desde 1990. Puede verse como una especie de ‘Hammerheart’ de mayor presupuesto, igual de atmosférico y épico, con una ambientación apropiadamente nórdica (el artwork del disco ayuda a realzar ese efecto) y con unas voces limpias mucho más convincentes. Es, sencillamente, el álbum que Bathory tenían que haber editado tras ‘Twilight…’. 




‘NORDLAND II’ (31/03/2003) 

La segunda parte de la saga ‘Nordland’ se graba al mismo tiempo que la primera, de manera que en cuanto a estilo ofrece exactamente lo mismo: una hora de solemne y grandilocuente heavy viking metal a medio tiempo y con mucho feeling. De nuevo, el material es bueno y cuaja entre los fans, aunque a decir verdad, más que una continuación del álbum previo, parecen las caras b de éste. Es más de lo mismo y por ello puede hacerse un poco repetitivo o monótono, aunque resulta idóneo para los nostálgicos de los años vikingos de la formación sueca. Este trabajo completa el impresionante y valiosísimo legado de Bathory. Un legado que ningún metalhead debería pasar por alto.