8 dic 2022

Nile - Karl Sanders (marzo 2015)



(Entrevista originalmente publicada en el nº 13 de la revista This Is Metal)




Nile no necesita presentación. La formación norteamericana revolucionó la escena extrema cuando en 1998 editó su álbum debut ‘Amongst the Catacombs of Nephren-Ka’, sorprendiendo a propios y extraños con una particular aproximación al brutal death que pasaba por incorporar elementos y ambientaciones egipcias a sus temas, algo nunca visto hasta la fecha. Desde entonces, el grupo ha editado otros seis trabajos y se ha hecho con un nombre muy importante en el mundillo. El pasado mes de abril, Relapse Records ponía a la venta una lujosa reedición en vinilo de los cuatro primeros discos de la banda, lo cual sirve como excusa a Iago Fuentes para abordar a su líder Karl Sanders y someterle a esta extensa entrevista retrospectiva.

 




A mediados de los ’90, antes de fichar por Relapse, estabais en una pequeña discográfica llamada Visceral Productions. ¿Qué supuso para vosotros dar el salto de un sello a otro?

Fue un cambio verdaderamente importante. Date cuenta de que Visceral Productions era una discográfica muy pequeña: la llevaba un solo tío, Craig Rowe, que por aquel entonces también tocaba en una banda. Se llamaban Hemdale. Cuando cerró el sello le cedió varios de sus grupos a Relapse. Entre ellos estaban Incantation, Exhumed y nosotros. Pasar de Visceral Productions a Relapse fue un salto brutal. Relapse ya llevaban unos años en activo y era un sello mucho más grande y con más medios.

 

¿Cómo se os ocurrió esa peculiar combinación entre death metal y Egipto? Fue algo realmente original en aquella época.

Siempre he sido un apasionado de la mitología egipcia y de todo lo que tenga mínimamente que ver con ello. Ya de niño me encantaban películas como ‘Ben Hur’ o ‘Cleopatra’, y cuando unos años más tarde conocí a Pete (Hammoura, batería de la banda entre 1993 y 2000) toda esa influencia se intensificó. Nos hicimos grandes amigos. Su familia es originaria del Líbano, y al tener tanto trato con él y con sus padres tuve ocasión de conocer de cerca algo de la cultura de Oriente Medio. Así que esto siempre ha estado presente en mi vida de un modo u otro, por lo que me pareció muy natural tratar de combinarlo con mi pasión por el metal. Tan pronto como escogimos “Nile” como nombre de la banda vimos todavía más claro el camino a seguir.

 

Supongo que a nivel letrístico también os apetecía desmarcaros un poco de lo que venían haciendo el resto de bandas, ¿no?

Sí, en parte también se trataba de eso. Ya en 1993 había cientos de bandas escribiendo sobre gore o satanismo. No era nada nuevo o inspirador, y en ese sentido nos apetecía probar a hacer algo distinto. Nunca pensamos que fuéramos a conseguir nada con el grupo, así que pensamos “bueno, probablemente jamás hagamos dinero con la banda así que, a la mierda, vamos a hacer lo que nos dé la gana”. No teníamos nada que perder. Apostamos por ser nosotros mismos. Resultó no ser mala jugada.

 

Dallas (Toler-Wade, cantante/guitarrista) se unió a la banda en 1997. Vuestro debut, ‘Amongst the Catacombs of Nephren-Ka’, fue editado al año siguiente. ¿Cómo es que no participó en la grabación?

Porque cuando grabamos el disco él aún no estaba en el grupo. Nuestro anterior guitarrista acababa de dejarnos y aún no teníamos un sustituto para él, por lo que el álbum lo grabamos entre Chief (Spires, bajista y cantante entre 1993 y 2001), Pete y yo. Yo grabé todas las pistas de guitarra de ‘Catacombs…’. En realidad el disco lo grabamos en diciembre de 1996 y se suponía que lo iba a sacar Visceral Productions, pero al final terminó saliendo en abril de 1998 a través de Relapse. Fue una larga espera, muy frustrante. Llegamos a preguntarnos si realmente el álbum sería editado algún día.


Nile 1999: Dallas Toler-Wade, Chief Spires, Karl Sanders y Pete Hammoura


‘Amongst the Catacombs…’ fue publicado en una época en la que el nu-metal estaba empezando a pegar verdaderamente fuerte. ¿Llegaste a pensar que eso podía suponer una especie de hándicap para vosotros, una banda realmente extrema de auténtico metal?

Para nada, nunca nos importó nada de eso. Siempre hemos ido a lo nuestro sin pararnos a pensar en lo que estaba de moda o lo que era guay. Creo que esa es la mentalidad que deberían adoptar todas las bandas. Básicamente el nu-metal, el rap metal, el hardcore y todo ese rollo moderno nos importaban una mierda, así que nunca tuvimos ningún problema con eso. Si no es auténtico metal, para nosotros es como si no existiera. Y además, ¿quién se acuerda ahora de esas bandas? (risas)


De hecho a ‘Catacombs…’ le fue muy bien para tratarse del debut de una banda por entonces tan underground…

Sí, conseguimos una gran respuesta desde el principio. Lo cierto es que fue alucinante. Nos sorprendió mucho que tanta gente fuera capaz de conectar con lo que estábamos haciendo. Ya sabes, se trataba de algo un poco exótico, quizás incluso un poco extraño para el típico metalhead cerrado de mente. Y nosotros solo éramos una pequeña banda de Carolina del Sur con mucha ilusión pero pocas pretensiones. Lo único que queríamos era componer un material que nos gustase y, en todo caso, conseguir que alguien nos lo sacara algún día. Pero funcionó, vaya si lo hizo.


En el año 2000 editasteis vuestro segundo disco, ‘Black Seeds of Vengeance’. Si no me equivoco, la gente de Relapse os sugirió una pequeña modificación para el título del álbum. ¿Qué ocurrió exactamente?

(Muchas risas) Esta historia es muy buena. Aquello fue algo realmente ridículo. Resulta que los de Relapse querían que le cambiáramos el nombre al disco porque pensaban alguna gente podría ver connotaciones racistas en el título “Black Seeds of Vengeance”. ¿Te lo puedes creer? (Risas) Obviamente les dijimos que se olvidarán, que no lo íbamos a cambiar. Era nuestro título y no íbamos a hacer ningún tipo de concesión con eso. Por lo visto en Relapse ya habían empezado a hacer algo de merchandising -posters y pegatinas- para el álbum, refiriéndose a él como, simplemente, “Seeds of Vengeance”. Fue ridículo y realmente nos jodió mucho. Por suerte al final logramos hacerles entrar en razón. Quince años después aún no he visto a nadie sentirse ofendido por ese título.


Nile 2002: Tony Laureano, Karl Sanders, Dallas Toler-Wade y Jon Vesano


Poco antes de grabar el disco Pete tuvo que dejar la banda por una lesión. ¿Cómo fue la cosa?

Bueno, Pete se lesionó gravemente el hombro durante una de las giras de ‘Catacombs…’. Hicimos un total de ocho giras para ese disco. Siete en América y una en Europa. Eso son muchos conciertos en un corto periodo de tiempo y el error que él cometió fue no querer ir al médico cuando empezó a notar que algo no iba bien. No quería exponerse a que el doctor le dijera que su hombro estaba mal y que tenía que dejar de tocar la batería. Así que siguió tocando. Una decisión muy insensata por su parte. Al final su hombro dijo “basta” y por desgracia la lesión fue mucho peor de lo que hubiera sido si simplemente hubiera ido al médico a tiempo y hubiera guardado reposo. No es que no pudiera tocar, pero desde luego no estaba en condiciones de realizar giras de 20 o 30 fechas casi seguidas. No le quedó más remedio que dejar el grupo.


En ese punto creo que incluso se os pasó por la cabeza poner fin a la banda, ¿no es así?

Es verdad. Si ha habido un momento en el que nos planteamos dejarlo, definitivamente fue cuando sucedió lo de Pete. Fue muy duro para nosotros. A nivel personal siempre nos hemos llevado genial, hace unos 35 años que nos conocemos y montamos la banda juntos. Puedo asegurarte que Nile nunca habría llegado a su posición actual sin su contribución. Él lo dio todo por este grupo durante el tiempo que estuvo con nosotros y pensar en la posibilidad de continuar sin él se nos hizo muy difícil al principio. Pero fue él mismo quien nos animó a seguir con un sustituto. Al final Pete sólo grabó un tema del disco, del resto se ocupó Derek Roddy (ex-Hate Eternal, entre otras bandas). Pero la gira la hicimos con Tony Laureano (ex-Angelcorpse y ex-Acheron, entre otros).


Por cierto, ¿en algún momento llegasteis a considerar a Tony como un miembro permanente?

De hecho siempre consideramos a Tony como un miembro a tiempo completo, lo fue desde que se unió a nosotros para la gira de ‘Black Seeds…’. Es un error común entre la gente el verle simplemente como un músico de sesión, pero lo cierto es que era tan miembro de Nile como podamos serlo Dallas o yo. A la hora de repartir el dinero se llevaba exactamente la misma parte del pastel que nosotros (risas).


Para cuando salió ‘Black Seeds of Vengeance’ Dallas ya se había convertido en tu mano derecha, ¿no es así?

Correcto. Dallas fue un factor clave para el desarrollo de la banda. Al poco tiempo de que se uniera a Nile ya me di cuenta de que había hecho un excelente fichaje. Hacemos un buen equipo juntos y, a pesar de que es diez años más joven que yo, nos entendemos y complementamos a la perfección. El material de ‘Black Seeds…’ fue compuesto estando él ya en la banda y aunque inicialmente sus contribuciones eran más bien puntuales colaboró mucho en los arreglos. Desde entonces su papel en el grupo ha ido cobrando más y más importancia.


Ese álbum también fue el primero en incluir notas con explicaciones detalladas sobre las letras de cada tema. En su día me pareció una iniciativa muy interesante y de hecho acabó por convertirse en algo característico de la banda. ¿Cómo se te ocurrió la idea?

Te cuento la historia que dio pie a todo eso. Cierto día, en un descanso durante las sesiones de grabación de ‘Black Seeds…’, fui a ver a Immolation, que tocaban cerca de donde vivo, y después del concierto invité a Ross y a Bob a mi casa para que se dieran una ducha y pudieran cenar algo. Se me ocurrió entonces preguntarle a Ross qué le parecería cantar en alguna parte del tema “Khetti Satha Semshu”, que es el corte que cierra el álbum. Dijo que por supuesto. Así que le pasé una hoja con las letras y él las leyó, me miró con cara extrañada y me dijo: “tío, ¿de qué coño va esto?” (risas). De manera que le expliqué minuciosamente lo que significaban aquellas palabras. Por lo visto a Ross y a Bob les entusiasmó tanto la historia que había detrás de esa letra que ambos instantáneamente me dijeron que tenía que incluir notas en el libreto, porque seguramente mucha otra gente también lo encontraría interesante. Lo hice, fue un trabajo brutal, pero quedó muy bien y a los fans les gustó. Así que las notas acabaron por convertirse en una parte importante de nuestros discos.

 

Allá por el año 2000 aún no podíais vivir exclusivamente de la banda. ¿A qué os dedicabais en aquella época para ganaros la vida?

Sí, por aquel entonces tanto Dallas como yo trabajábamos en fábricas, almacenes y sitios así. En concreto, yo estuve un tiempo trabajando en la fábrica de Carolina del Sur de BMW. Hacíamos los Z3 Roadsters. De hecho todos en la banda teníamos nuestros empleos al margen de Nile. El problema era que cada vez que volvíamos de una gira teníamos que buscar trabajos nuevos, lo que ayudó un poco a que finalmente tomáramos la decisión de estar de gira tanto tiempo como nos fuera posible. Es muy complicado pretender tener un trabajo normal, con su horario de 9 a 5, y a la vez intentar llevar una banda a un nivel profesional. Hasta cierto punto son cosas bastante excluyentes.

 

En 2002 editasteis ‘In Their Darkened Shrines’. Para entonces, Chief Spires ya no estaba en la banda. Parecía un miembro muy difícil de sustituir, pero os apañasteis bien sin él.

Sí, Chief era un gran frontman y tenía mucha presencia escénica. Inicialmente lo sustituimos con Jon (Vesano, miembro del grupo entre 2001 y 2005), que en un principio parecía ser un muy buen reemplazo. A fin de cuentas era un tío con carisma y sabía cómo estar al frente de una banda. Durante un tiempo la cosa funcionó bien, pero llegó un punto en el que Jon empezó a faltar a los ensayos y, en general, a mostrar poco interés. Si te soy sincero, tampoco nos preocupamos mucho porque sabíamos que si en algún momento nos fallaba, Dallas estaría listo para ocupar su lugar en el escenario, tal y como acabó ocurriendo.

 

Nile 2002: Jon Vesano, Dallas Toler-Wade, Karl Sanders y Tony Laureano


De hecho siempre habéis tenido problemas con los bajistas.

Es verdad, desde que Chief se fue lo intentamos con algunos bajistas y sencillamente no funcionó. Después de Jon tuvimos a Joe Payne un tiempo (de 2005 a 2007) y más tarde a Chris Lollis (de 2007 a 2012). Ambos son unos músicos extraordinarios, con un talento fuera de lo normal. Pero para ser miembro de Nile no basta con eso. Nos tomamos la banda muy en serio y damos el 100% por ella, así que le exigimos lo mismo a todos los que se unen a nosotros. George Kollias (batería de la banda desde 2004) lo entendió y ahora es uno más, pero estos chicos nunca mostraron el mismo nivel de compromiso y dedicación. Necesitamos gente con la que podamos contar. Joder, en concreto Joe estaba también en Lust of Decay y Lecherous Nocturne, por no decir que también tenía su propio proyecto en solitario. Si lo sumas a Nile son cuatro bandas. Por nosotros puedes tocar en todas las bandas que quieras siempre y cuando estés al 100% con Nile cuando llegue el momento. El problema es que Joe no lo estaba. Con Chris las cosas fueron algo mejor, pero la verdad es que hoy en día estamos mejor como trío.

 

Con ‘In Their Darkened Shrines’ llegó la grabación de vuestro primer clip. ¿Por qué elegisteis “Sarcophagus”?

Bueno, la elección parecía bastante obvia. Los de Relapse nos dijeron que había llegado el momento de grabar un vídeo y de algún modo “Sarcophagus” parecía el tema adecuado para ello. Es un corte a medio tiempo, muy pegadizo para ser Nile, y a la vez también es brutal. Ese tema es para nosotros lo que “Where the Slime Live” es para Morbid Angel, si entiendes el ejemplo.

 

Uno de los temas más característicos del disco es “Unas Slayer of the Gods”. Nunca antes habíais escrito una canción tan larga y épica. ¿Cómo se gestó ese tema?

Sí, es un tema muy especial. A pesar de lo largo que es surgió de una forma muy espontánea y fue compuesto bastante rápido. A veces los mejores temas surgen así, sin más, sin necesidad de darles muchas vueltas. Con ese corte me propuse hacer algo realmente épico y que fuera nuevo para Nile. El experimento salió bien, pero fue realmente difícil encontrarle un sitio en nuestros setlists de la época, y es que con casi doce minutos de duración, meter “Unas…” en el repertorio implicaba tener que dejar fuera otros tres o cuatro temas.


El riff principal de la canción suena muy parecido al del primer tema del ‘Nightfall’ de los suecos Candlemass.

Sí, de hecho puedes considerarlo como una especie de homenaje a esa banda. Recuerdo escuchar bastante sus discos en la época en la que compusimos el material de ‘In Their Darkened Shrines’. El parecido con su “Gothic Stone/The Well of Souls” fue algo totalmente consciente, pero nunca traté de plagiarles, sino más bien de rendirles tributo. Por desgracia mucha gente no lo entendió de esa manera. En “Unas…” también hay una parte que está sacada de la banda sonora de la película ‘Conan el Bárbaro’. Concretamente es la parte épica en la que suenan los cuernos. Sin embargo esto pasó más desapercibido entre los fans.

 

En 2005 editáis el que en mi opinión es vuestro mejor disco, ‘Annihilation of the Wicked’. A diferencia de vuestros tres primeros lanzamientos, que fueron producidos por Bob Moore, en este álbum trabajasteis con Neil Kernon. ¿Cómo fue la experiencia?

Bueno, al contrario de lo que algunos puedan pensar, en Nile siempre tratamos de avanzar, y después de tres álbumes con Bob Moore pensamos que había llegado el momento de probar a alguien nuevo. Neil Kernon supuso un soplo de aire fresco para Nile, y lo mejor es que él nunca trató de cambiar nuestras ideas o sobreproducirnos. Básicamente nos hacía sugerencias. Se fijaba mucho en los detalles para tratar de sacar lo mejor de nuestros temas. “¿Y qué tal si este riff lo metes después de aquel otro?”, “esa parte quedaría mejor armonizada”, ya sabes, esa clase de cosas. Creo que un buen productor tiene que ceñirse a eso y dejar la composición en manos de la banda. Él es un tío con muchísima experiencia, así que nunca dudamos de su criterio.

 

Nile "Annihilation of the Wicked" (2005)


Creo que su trabajo con el ‘The Wretched Spawn’ de Cannibal Corpse fue determinante en vuestra decisión de contar con él, ¿no es así?

Eso es absolutamente cierto. La producción de ese disco tuvo un gran impacto en nosotros. Ya teníamos bastante claro que queríamos probar con Neil porque nos gustaba mucho la mezcla de algunos de los discos que hizo con Judas Priest. Además en esa época a él le había dado por producir y mezclar bandas de death metal como Deicide, Exhumed o, precisamente, Cannibal Corpse. Cuando escuchamos ‘The Wretched Spawn’ supimos que teníamos que grabar con él como fuera.

 

Fue una  buena elección. El álbum suena mucho mejor que los tres anteriores.

Sin duda. Recuerdo volver de Chicago con Dallas, después de mezclar el disco -porque lo grabamos en Carolina del Sur pero lo mezclamos allá-. Íbamos en el coche de vuelta a casa escuchando el master del álbum y recuerdo que estábamos completamente entusiasmados. Por primera vez sentimos que habíamos conseguido el sonido que llevábamos tiempo buscando. ‘Annihilation…’ suena limpio y pulido, pero a la vez es muy potente y brutal. Es una producción muy buena.

 

Poco antes de editar ‘Annihilation…’ sacaste tu primer disco en solitario, ‘Saurian Meditation’. Un disco muy tranquilo y ambiental. ¿Es posible que eso hiciera que te centrases totalmente en la brutalidad a la hora de componer ‘Annihilation…’?

Sí, me lo ha comentado más gente y es posible que de manera inconsciente así haya sido. Lo que está claro es que cuando empezamos a componer los temas de ‘Annihilation…’ teníamos en mente hacer nuestro disco más brutal y extremo hasta la fecha. Si te digo la verdad, en ese momento yo ni pensaba ya en mi disco en solitario, pero es posible que haya ocurrido como tú dices, no lo sé.

 

En “Annihilation of the Wicked” los arreglos egipcios y toda esa clase de instrumentación están introducidos de forma más sutil que en los anteriores discos. O al menos a mí me lo parece.

Sí. En parte esto fue debido a que el material que habíamos compuesto no parecía requerir tantos elementos adicionales. Todo el disco fue compuesto con George ya en la banda, por lo que imagino que de alguna manera esto nos llevó a centrarnos más en las guitarras y en la batería. Íbamos ensayando los temas con él y todo sonaba fantástico con los elementos básicos, así que no quisimos sobrecargar las canciones con demasiados arreglos.

 

El álbum contiene uno de los temas más difíciles de tocar de toda vuestra discografía. Háblame de ‘The Burning Pits of The Duat’.

Es un tema realmente complicado. Lo escribió Dallas y fue todo un desafío lograr memorizar todos esos cambios y conseguir tocarlo de forma fluida. Es uno de nuestros temas más técnicos. Llevo tocando la guitarra desde 1973, pero aun así me costó muchísimo poder tocarlo bien. Recuerdo que volvía de los ensayos con un dolor tremendo en la muñeca derecha, fue una auténtica pesadilla. Con todo, la añadimos al repertorio de la gira del disco y funcionó bien en directo cada noche.

 

‘Annihilation…’ también fue vuestro primer disco con George Kollias. Parece que con él finalmente disteis con la persona definitiva para el puesto de batería. ¿Cómo acaba un griego tocando en un grupo de Carolina del Sur?

Fue una recomendación de Derek Roddy. Cuando dimos con George ya nos estábamos desesperando para encontrar un batería. Habíamos probado a varias personas, veíamos audiciones que algunos baterías nos mandaban en video, pero ninguno nos convencía. Entonces Derek nos lo recomendó. Vimos algunos vídeos suyos y nos quedamos alucinados.


Karl Sanders 2004


El tema “Chapter of Obeisance Before Giving Breath to the Inert One in the Presence of the Crescent Shaped Horns” fue algo así como su prueba de fuego, ¿no es así?        

Sí, tal cual. Esa canción tiene patrones rítmicos muy complejos, un rollo muy difícil de coger. Pese a que la habíamos ensayado Dallas y yo -Dallas tocando la batería-, queríamos ver qué podía hacer George con un tema de estas características. Así que le envié una grabación que consistía tan solo en mi guitarra y una claqueta. La claqueta, más que ayudar, lo hacía todo más confuso. El caso es que finalmente George nos dejó boquiabiertos cuando vimos las partes de batería que se había sacado de la manga para ese tema. Había conseguido ver más allá de aquella maraña de riffs con extrañas constancias, creando unos ritmos que casaban perfectamente con las guitarras y le daban total sentido al conjunto. Si escuchas el tema atentamente verás que es una locura. Hay un montón de pequeños detalles técnicos ahí metidos.

 

Una de las giras de ‘Annihilation…’ la hicisteis con el gran King Diamond. ¿No fue una combinación un poco extraña?

No tanto. El cartel al completo consistía en The Black Dahlia Murder, Behemoth, nosotros y él. Fue un tour genial. Sí que es verdad que no pegamos mucho con King Diamond a nivel musical, pero a muchos de sus seguidores les fascina el rollo guitarrero y creo que por ese lado nos los ganamos un poco. Las salas estaban llenas cada noche y aunque muchos de los asistentes no nos habían escuchado nunca, todos los días se nos acercaba alguien a decirnos que le había encantado nuestro concierto y que quería hacerse con nuestros discos.

 

En perspectiva, ¿qué balance haces de esos cuatro primeros discos hoy en día? Todos ellos tuvieron un gran impacto en la escena.

Los escucho de vez en cuando -tampoco muy a menudo- y los sigo disfrutando. A veces es interesante revisitar el trabajo que has hecho con anterioridad. Creo que cualquiera que escuche esos cuatro discos del tirón podrá apreciar la evolución que ha habido por nuestra parte, y es que poco a poco fuimos perfeccionando nuestra forma de hacer temas. Aunque en general están bien, no todos son igual de redondos. Sea como sea, nadie puede reprocharnos el no haber dado lo mejor de nosotros mismos en cada momento. Estoy muy satisfecho con estas reediciones pero Nile es una banda que mira siempre hacia adelante y precisamente hoy (la entrevista se hizo el pasado 5 de marzo) vamos a entrar al estudio para empezar a grabar nuestro octavo trabajo. Eso es lo que más nos importa ahora mismo.

 

¿Puedes avanzarme algo del nuevo material? Tengo que reconocer que ‘At The Gate of Sethu’ me pareció bastante flojo para el nivel al que nos tenéis acostumbrados.

Los nuevos temas son quizás los más oscuros y malvados que jamás hayamos compuesto. En general el nuevo material estará más basado en tonalidades menores, de ahí que vaya a sonar más maligno. Habrá muchos blastbeats, como siempre, pero vamos a procurar conseguir una buena dinámica añadiendo pasajes realmente lentos a algunas canciones y muchas nuevas ideas de batería. Creo que va a ser nuestro disco más oscuro con diferencia. Seguramente saldrá en verano, tenemos ya un título pero no te lo puedo decir todavía. Creo que te gustará más que ‘At the Gate of Sethu’. Esto es todo lo que te puedo contar por ahora.