(Entrevista originalmente publicada en el nº 7 de la revista This Is Metal)
Como fundador y miembro
principal de Celtic Frost y Hellhammer, y con 32 años de carrera a sus
espaldas, Tom G. Warrior es considerado una leyenda del metal extremo. La
edición del segundo álbum de Triptykon, la banda en la que centra sus esfuerzos
ahora, nos sirve como excusa para contactar con el mítico músico suizo y
someterle a unas preguntas. Iago Fuentes se adentra en la oscuridad que
desprende ‘Melana Chasmata’, dispuesto a descubrir sus secretos de la mano del
propio artista.
Con vuestro álbum debut parecíais tener mucho que demostrar,
especialmente tú, Tom. No sé si coincides conmigo.
Sí, opino lo mismo. El lanzamiento de ‘Eparistera
Daimones’ (Prowling Death Records, 2010) vino acompañado de mucha presión y
definitivamente yo tenía la sensación de que tenía que demostrar que había
sobrevivido a todo lo sucedido con Celtic Frost. Estoy seguro de que mucha
gente se preguntaba si podría hacer algo interesante sin la ayuda de Martin Ain
(Martin Eric Stricker, ex-bajista y cofundador de Celtic Frost) o si
conseguiría superar la separación de la banda, y creo que el álbum demostró que
todo eso era posible. A fin de cuentas, Celtic Frost se terminó por diferencias
personales, no creativas, así que por mi parte estaba claro que tenía que
continuar y montar un grupo en la misma onda pero con otra gente. Siempre
estuve, y de hecho todavía estoy, súper satisfecho con ‘Monotheist’ (Century
Media, 2006), de manera que no podía imaginarme dejando de tocar esa música. La
creación de Triptykon fue el siguiente paso lógico y lo más importante de
‘Eparistera Daimones’ fue que supuso una especie de resurrección para mí. Y
aquí estoy, haciendo la música que me gusta independientemente de lo que
piensen los demás.
En comparación al lanzamiento ‘Eparistera Daimones’, ¿cómo enfocas
la edición de ‘Melana Chasmata’?
Bueno, me siento más o menos como siempre. Ya son muchos años haciendo esto, así que no cambia gran cosa. ‘Melana Chasmata’ ha sido un álbum muy difícil de hacer y aún lo tengo muy fresco, de modo que necesito algo de tiempo para digerirlo y verlo en perspectiva. De momento me siento muy cercano al disco como para valorarlo de forma objetiva. En esta ocasión no noto tanta presión externa como cuando editamos el anterior álbum, pero en contrapartida hubo mucha más presión y estrés desde el interior de la propia banda. Nosotros mismos somos nuestros mayores críticos, por lo que V. Santura (Victor Bullok, guitarrista de Triptykon y músico de sesión de la última etapa de Celtic Frost) y yo, en nuestro doble papel de músicos y productores, nos pusimos una enorme presión encima simplemente porque queríamos hacer algo de calidad.
¿Una vez que el disco está terminado esa presión desaparece por
completo?
Sí, totalmente. Nosotros hemos hecho nuestra parte. Hemos hecho un álbum
con canciones, producción y diseño artístico 100% a nuestro antojo. Ya está
hecho, y lo demás no está en nuestras manos. Sería ridículo tener algún tipo de
expectativas o sentir presión en estos momentos porque ahora ya no podemos
hacer nada al respecto. Cada persona tendrá su propia opinión sobre el disco,
podrá gustar o no, pero nosotros al menos estamos tranquilos porque sabemos que
hemos creado algo objetivamente bueno.
Cuando escribes música de forma
honesta ante todo tienes que satisfacerte a ti mismo porque es imposible
predecir hasta qué punto otras personas van a poder conectar con tus emociones
y tu obra. Yo simplemente hago la mejor música que puedo y la produzco y la
presento de la mejor manera posible. Una vez hecho eso, ya escapa a mi control,
ya está a un nivel completamente distinto.
Sé que compones música constantemente, ¿cómo es que has tardado
entonces cuatro años en tener listo este nuevo álbum?
Principalmente ha habido dos motivos. El primero es que tres de los
cuatro miembros del grupo, yo incluido, teníamos que resolver varios asuntos
relacionados con nuestras vidas privadas. Nada que tuviera que ver con la
música. Pasamos por muchas cosas a nivel personal de las que sencillamente
teníamos que ocuparnos primero. Relaciones, temas de salud… Cuestiones
importantes, en definitiva. En mi caso concreto, necesité dedicar
aproximadamente un año y medio a resolver ciertos problemas antes de poder
centrarme nuevamente en el disco. El otro motivo es que la grabación
del álbum fue muy complicada y también requirió mucho tiempo. Así que se trató
de estas dos cosas.
Créeme si te digo que no
queríamos dejar pasar cuatro años entre ambos álbumes, de hecho el plan inicial
era editar este segundo disco en 2012 pero al final nos ha llevado el doble de
tiempo. Sea como sea, nuestro tercer trabajo estará listo mucho antes. Calculo
que lo tendremos preparado en algún punto de la segunda mitad de 2015. Al menos
esa es nuestra intención.
Si no me equivoco, hay un tema en el disco cuya composición se remonta
a 2002.
Es cierto. Se trata de “Boleskine House” y es la canción más antigua
de todas. La primera demo de ese tema es de 2002. Lógicamente el
tema ha cambiado mucho desde entonces, pero la base, la idea inicial, es de
hace 12 años. “Aurorae” también es un tema en el que empecé a trabajar hace
mucho tiempo. El caso es que escribo música constantemente pero no siempre
consigo desarrollar una idea o hacer algo con ella de un día para otro. A veces
escribo algo que me gusta pero que no sé cómo integrar en un tema, así que lo
dejo en la recamara un tiempo y lo rescato cuando creo que ha llegado el
momento. Nunca he compuesto con una mentalidad del tipo “este tema ha de ser
para Celtic Frost”, “este riff es para Triptykon” o “esta canción tiene que
estar lista la semana que viene”. Simplemente escribo música, y cuando tengo la
sensación de que un tema está terminado, entonces está terminado.
¿De dónde sacaste el título de ‘Melana Chasmata’? ¿Qué
significa?
Es griego. Podría traducirse como “profundos y oscuros valles”. Melas
Chasma es una zona de Marte, me inspiré en la astronomía para sacar el título.
La astronomía me fascina desde siempre y una vez que supe lo que significaba
ese nombre me pareció un título excelente. Tiene también un sentido metafórico,
en relación a como nos sentíamos en el grupo como seres humanos cuando lo
escogimos, hace ya unos años. Desde entonces nos han pasado toda clase de cosas
y por ello creo que el título tiene incluso más sentido ahora que entonces.
‘Eparistera Daimones’ fue un disco muy marcado por la separación de
Celtic Frost, ¿cuál ha sido la inspiración esta vez?
Sí, ‘Eparistera Daimones’ nació de la rabia, de la frustración y del
odio, es por eso por lo que suena tan agresivo y colérico. En cambio, ‘Melana
Chasmata’ es mucho más íntimo y melancólico. Sigue siendo potente, pero creo
que es más profundo porque no solo ofrece agresividad. Las letras son mucho más
personales y, desde luego, el álbum en conjunto resulta mucho más privado. Hay
mucho más dolor y tristeza en este disco que en cualquier otro que haya creado.
Realmente es un trabajo que dice mucho de nuestras emociones y de nuestro
actual estado mental. Muchas de las letras tienen un halo melancólico a su
alrededor. En cierto modo también son un poco filosóficas en relación a temas
como la muerte.
De hecho, Hellhammer y Celtic Frost popularizaron la frase “only
death is real” (sólo la muerte es real), que ha acabado por convertirse en un
habitual eslogan del black metal. ¿Cómo ve la muerte Tom G. Warrior?
La muerte es quizás la única cosa de la que todos podemos estar
seguros. No solo los humanos, sino todo lo que hay en este planeta. Hasta las
piedras terminan por convertirse en polvo y después en átomos. El propio Sol,
origen de toda la vida, acabará por desaparecer algún día. Para mí la muerte es
un concepto fascinante y no la veo como algo necesariamente negativo. La
creación y destrucción de las cosas, el nacimiento y la muerte de algo… creo
que es algo verdaderamente interesante. De hecho hoy en día no temo a la
muerte. Sé que antes o después llegará mi hora y lo asumo. Cuando era joven
veía las cosas de otra manera, pero a medida que uno va cumpliendo años le va
dando otro enfoque a todo este tema. La muerte suele ser un tema tabú en
nuestra sociedad, pero yo prefiero abordarlo con naturalidad.
No te niego que cuando en
Hellhammer empezamos a usar la frase “only death is real” lo hicimos con una
clara intención de provocar, pero poco a poco ese eslogan ha ido adquiriendo
total sentido para mí. Hoy en día estoy muy obsesionado con la muerte, será
cosa de la edad, pero así ocurre y así lo reflejo en mis letras.
Los discos de Celtic Frost se caracterizaban por ser muy diferentes
los unos de los otros. En cambio con Triptykon la composición sigue una línea
más homogénea.
Tienes razón. Eso era algo muy importante para mí cuando era más
joven, allá por los 80. Por alguna razón, Martin y yo sentíamos esa tremenda
necesidad de experimentar con la música, de probar cosas nuevas en nuestros
discos y, en definitiva, de reinventarnos a nosotros mismos con cada nueva
edición. Creo que por aquel entonces eso estaba muy bien, pero después de 30
años de carrera considero que ya he experimentado bastante. Quedé muy
satisfecho con el estilo que adoptó Celtic Frost con ‘Monotheist’, hasta un
punto en el que ahora mismo lo que más me apetece es seguir componiendo
material en esa dirección. Quiero desarrollar un poco ese estilo y esa forma de
componer temas, pero manteniendo esa base. No creo que vaya a cambiar
drásticamente de estilo con los futuros álbumes de Triptykon. Básicamente me
siento como en casa con esta clase de material.
¿Por qué crees que antes sentías esa necesidad tan grande de
experimentar?
Bueno, en primer lugar, Celtic Frost estaba formado por personas con
unos gustos musicales extremadamente abiertos. No solo Martin y yo, sino
también Reed St. Mark (Reid Cruickshank, ex-batería de Celtic Frost), todos
escuchábamos tipos de música muy diferentes, desde clásica hasta jazz pasando
por new wave, y para nosotros era muy natural querer combinar todas estas
influencias con el heavy metal. Y, por supuesto, al ser más jóvenes también
estábamos llenos de testosterona y queríamos demostrarle al mundo y a nosotros
mismos que éramos capaces de hacer cualquier cosa, coger cualquier estilo e
incorporarlo a la música dura.
Abandonada la etapa de experimentación, ¿cual dirías que es tu
motivación ahora, 30 años después?
Honestamente, lo que me motiva ahora el mero hecho de escribir y tocar
música. Eso es todo. Adoro el poder y la oscuridad que transmite Triptykon y
tocar en este grupo ya es algo que me hace feliz. Esta banda me representa al
100% a todos los niveles, lo cual es fantástico, y actualmente no necesito más
motivación que esa. Hoy en día simplemente estoy disfrutando del heavy metal,
lo cual no creo que sea algo negativo. Quiero decir, no tengo nada que
demostrar, voy a cumplir 51 años, ya estoy de vuelta de todo. Ya he hecho todas
esas otras cosas, hasta he experimentado con la electrónica en un proyecto como
fue Apollyon Sun, así que ahora simplemente quiero seguir desarrollando este
estilo y ver hasta dónde puedo llevarlo. Por ello, en un plano meramente
musical, ‘Melana Chasmata’ podría verse simplemente como la continuación de
‘Eparistera Daimones’: en cierto modo podrías decir que es más de lo mismo,
pero es que eso es lo que quería hacer.
Por cierto, sabes que mucha gente que considera Triptykon como un
proyecto exclusivamente tuyo, ¿no?
Sí, por desgracia mucha gente lo piensa, principalmente porque en la prensa
musical se le suele dar a Triptykon un enfoque a lo one man band, pero la
realidad es bien distinta. Se trata de una banda, no de un proyecto en
solitario. Es cierto que soy el compositor principal, pero todo el mundo
colabora a la hora de escribir los temas, aunque básicamente seamos V. Santura
y yo quienes aportamos las bases de las canciones. Los arreglos son cosa de
toda la banda, y no solo eso, sino que cualquier aportación o sugerencia
siempre es bien recibida y debatida por todos. Somos una banda real, con todas
las letras, ni más ni menos.
‘Melana Chasmata’ supone la primera vez en toda tu carrera que
trabajas con la misma formación en dos discos seguidos. ¿Te habías dado cuenta?
Pues sí, claro que me había dado cuenta. Significa mucho para mí
(risas). Creo que es un detalle bastante revelador sobre lo difíciles que eran
las cosas con Celtic Frost. Lo cierto es que en Triptykon somos todos muy
buenos amigos y tenemos una química sensacional. Sé que es lo que se dice
siempre, pero estoy convencido de que esta formación va a permanecer tal cual
está durante mucho tiempo. Los últimos años de Celtic Frost fueron una
auténtica pesadilla por culpa del mal ambiente entre los miembros del grupo. En
cambio con Triptykon es todo lo contrario, nuestra relación es excelente.
Ya que lo mencionas, siempre he querido saber una cosa sobre la
separación de Celtic Frost: si Franco (Sesa, batería de la última época de la
banda) era el problema, ¿no habría sido mejor expulsarlo a él en lugar de irte
tú?
Bueno, tal y como yo lo veo,
desde luego que él era el problema. El tendrá su propia versión de la historia,
supongo, pero yo creo que su actitud egocéntrica fue la culpable de todo y
definitivamente pienso que habría sido más fácil hacer las cosas como tú dices.
La cosa es que en Celtic Frost éramos tres personas, así que como mínimo dos de
ellas teníamos que estar de acuerdo para tomar esa clase de decisiones. Y yo lo
tenía claro: había que expulsar a Franco, pero por desgracia Martin no se mojó
demasiado. Yo le propuse al menos tres baterías para reemplazarle, pero él se
desentendió bastante de todo el asunto. Y ya que lo de echar a Franco parecía
imposible, la única solución que encontré para acabar con el problema fue dejar
mi propia banda, por extraño que pueda sonar esto. Imagino que Martin esperaba
que las cosas se resolvieran por si solas, pero al final esto sólo sirvió para
que el grupo desapareciera.
Lo curioso del caso es que, en cierto modo, Triptykon no es más que
Celtic Frost con otro nombre y otros músicos.
Puedes verlo así. De hecho es muy posible que el siguiente disco de
Celtic Frost, en caso de haber continuado en activo, fuera lo que ahora
conocemos como el debut de Triptykon, como mínimo a nivel musical. Por
supuesto, los músicos con los que trabajo ahora aportan su toque personal y sus
propias influencias y eso se ve reflejado en el resultado final, pero al menos
por lo que a mí respecta, sí que es cierto que no he cambiado ni mi forma de
entender la música ni mi manera de componer. Así que creo que tienes razón.
¿Has considerado alguna vez la posibilidad de volver a trabajar con
Martin?
En realidad no. Y la verdad es que no creo que eso vaya a ocurrir
nunca. Desde finales de los 90, que es cuando empezamos a considerar la
posibilidad de reunir a Celtic Frost, he invertido tanto tiempo, tanto dinero y
tanto esfuerzo para que la banda volviera a funcionar y que
‘Monotheist’ pudiera ser posible, que no estoy dispuesto a pasar por todo ello
de nuevo. Especialmente si tenemos en cuenta que al final todo se fue a pique
por problemas personales. Creo que ‘Monotheist’ es un gran trabajo, y tenía
grandes esperanzas depositadas en la banda, pero por desgracia todo quedó en
nada. Dejar Celtic Frost fue devastador para mí. Volver a trabajar con Martin
sería como revivir todo eso y no es algo que me apetezca hacer.
Creo que, aun así, Martin y tú seguís siendo grandes amigos, ¿no?
Tampoco diría que seamos grandes
amigos. Somos amigos, dejémoslo en eso. Todavía nos vemos de vez en cuando y
hablamos con normalidad. Date cuenta, hace 33 años que nos conocemos, es mucho
tiempo. Ya somos mayores y hemos procurado no llevar lo de Celtic Frost al
plano personal, aunque inevitablemente nuestra relación se vio un poco afectada
por lo sucedido con la banda.
¿Dejarías que algún miembro de Triptykon asumiera un rol tan
importante como el que tenía Martin en Celtic Frost?
Sí, por supuesto, ¿por qué no? No se trata de algo que yo tenga que
permitir. Es algo que puede ocurrir o no en función de lo que se implique cada
miembro. Celtic Frost tampoco se trataba de una dictadura. Martin tuvo mucho
peso en Celtic Frost en cuanto a ideas, conceptos y conocimientos de ocultismo,
quizás no tanto en lo musical, pero fue una pieza clave en todo lo demás. Es
muy difícil sustituir a alguien con ese papel, pero creo que algunos de los
miembros de Triptykon pueden llegar a asumir un rol similar dentro de un tiempo.
Está claro que V. Santura ya es muy importante para la banda y, por ejemplo,
Vanja (Slajh, bajista) es también una persona muy profunda e interesante que
creo que tiene mucho que aportar. Con todo, creo que aún es pronto para que
alguien en la banda asuma ese papel, a fin de cuentas Triptykon es un grupo
relativamente nuevo y algunos de sus miembros son todavía bastante jóvenes.
Pero espero y deseo que algún día ocurra, que no te quepa duda.
Según creo, tienes completamente planeados los siguientes dos
discos de Triptykon. ¿Cómo es eso?
Porque Triptykon es mi vida, es
algo que me apasiona. Por eso decidí convertirme en músico en lugar de
dedicarme a cualquier otra cosa. No pasa un día sin que piense en el grupo, mi
cabeza siempre está dándole vueltas a posibles conceptos e ideas para usar en
Triptykon. Si no fuera así supongo que habría escogido cualquier otra
profesión, pero la música es algo que siempre tengo presente, pienso en ello
todo el tiempo. Se me ocurren tantas cosas que no es posible concentrarlas
todas en un único álbum, por eso voy pensando en los siguientes. De hecho hace
ya tiempo que tengo decididos los títulos de nuestros siguientes dos discos, y
también tengo en mente las portadas, los conceptos y todo lo relativo al diseño
artístico de cada álbum. Pero es que es algo que necesito hacer.
Es algo muy visionario por tu parte.
Supongo, pero me es imposible componer sin visualizar el uso que le
voy a dar a esos riffs en el contexto de un álbum al completo. Es complicado de
explicar, pero de algún modo tengo todas esas ideas en mi cabeza, y todo ello
-música, letras, diseño- forma una especie de unidad, es todo parte de una
misma obra de arte a la que vengo dando forma desde hace ya mucho tiempo. De
todos modos, que ya haya diseñado los próximos discos del grupo no implica
necesariamente que vayan a ver la luz algún día. Ese es el plan, por supuesto,
pero veremos qué nos depara el futuro. Suponiendo que siga vivo dentro de diez
o quince años, imagino que habré conseguido editar otros cuatro o cinco discos
más de Triptykon.
Cambiando de tema, nuevamente habéis contado con H.R. Giger (Hans
Rudolf Giger, artista gráfico y escultor suizo conocido por ser el responsable
del diseño de criaturas y escenarios de ‘Alien’) para la portada del álbum.
Es la tercera vez ya, contando ‘To Mega Therion’ (Noise Records, 1985)
de Celtic Frost y ‘Eparistera Daimones’. Fue un tremendo honor porque admiro su
obra desde siempre. Lo mejor de todo es que esta tercera colaboración fue idea
suya, de manera que fue él quien nos lo propuso. Nosotros no teníamos pensado
pedirle nada en esta ocasión, pero él se ofreció y fue absolutamente
fantástico. Giger es un auténtico genio. Le admiro mucho y siempre le estaré
agradecido porque cuando comenzamos con Celtic Frost no había nadie en Suiza
que nos apoyara. Ni promotores, ni discográficas, ni la prensa musical. Nadie.
Pero él lo hizo. Creyó en nosotros desde el primer momento y se convirtió en
una especie de mentor para el grupo.
¿Sabes si le gustan más bandas de metal además de Triptykon y
Celtic Frost?
Bueno, lo cierto es que él es principalmente un fan del jazz. También
escucha algo de música rock, pero es muy selectivo con lo que escucha. Sé que
le gustamos nosotros, pero tampoco sé mucho más.
¿Cómo crees que sería el metal extremo en general y el black metal
en particular si Celtic Frost y Hellhammer no hubieran existido?
No tengo ni idea, la verdad. Como te digo, pienso constantemente en mi
música, pero no de esa manera egocéntrica. Si hago música es para satisfacerme
a mí, porque siento esa necesidad de crear álbumes. Nunca pensé que mis discos
pudieran llegar a tener tanta trascendencia, aunque por lo visto la música que
creamos en los años 80 tuvo un gran impacto en mucha gente. Lo curioso de todo
esto es que cuando formamos Hellhammer en 1982 la gente se pensaba que
simplemente nos limitábamos a hacer ruido y que lo que hacíamos no tenía ningún
valor musical. Resulta paradójico que ahora la banda haya adquirido cierto
estatus de culto.
Hoy en día la gente me habla constantemente
del legado de Hellhammer y de Celtic Frost, pero no es algo a lo que
preste mucha atención. Es halagador, pero a la vez me suena algo extraño y me
hace sentir un poco incómodo, para ser sincero.
Pero es que eres algo así como el padrino del metal extremo...
¡Oh, estás haciendo que me sienta
mayor! (risas). Sólo soy un músico suizo a quien le apasiona el heavy metal.
Pero no creo que sea un gran músico, te lo estoy diciendo con total sinceridad,
no busco que tú me digas lo contrario (risas). No soy precisamente el mejor
guitarrista del mundo, sé lo que soy capaz de tocar y lo cierto es que mi
técnica es más bien tirando a mediocre. Así que esa clase de comentarios me
resultan extraños porque hay un millón de tíos en la escena con mucho más talento
y habilidad para tocar la guitarra que yo.
Eres muy humilde, Tom.
Es posible, pero no pretendo sonar así, sólo trato de ser honesto. Si
tengo algún mérito, supongo que ha de ser el de componer buenas canciones o el
de haberme atrevido a innovar en su momento, pero desde luego, mis temas no
destacan por su complejidad ni por su ejecución. Eso salta a la vista.
Es verdad. Tus riffs siempre han sido bastante sencillos pero con
mucho gancho. ¿Cómo lo haces?
Es una buena pregunta. Realmente no lo sé (risas). Es cierto que mis
riffs son bastante primitivos desde el punto de vista técnico, y creo que es
difícil componer buenos temas a partir de riffs sencillos. De hecho creo que es
difícil componer un buen disco en general y el proceso de composición de un
álbum es algo que de entrada siempre me impone un poco, porque es una especie
de lucha, no es algo que ocurra fácilmente. La verdad es que no sé de donde
saco esos riffs, supongo que es algo que simplemente llevo en mi interior y que
aflora en cuanto cojo una guitarra.
Con todo, someto todos mis riffs
a un pequeño test de calidad. Verás, en casa tengo un amplificador realmente
pequeño y básico, que es el que uso habitualmente para componer. Pues bien, si
uno de mis riffs suena heavy y potente con ese pequeño amplificador, entonces
sé que sonará bestial cuando lo probemos en el local de ensayo a través de los
Marshalls. Esa es la prueba: si el material suena bien en casa, entonces sé que
tiene auténtico potencial.
Por curiosidad, ¿sigues interesado en lo que sucede en la escena?
¿Destacarías a alguna banda en concreto?
Por supuesto que me interesa lo que sucede en la escena. De hecho hay
una banda llamada Portal, de Australia, que me ha sorprendido mucho últimamente.
Me parecen geniales y me resultan bastante impresionantes a todos
los niveles, desde su música hasta su puesta en escena. Es algo muy retorcido y
enfermo.
Los conozco. Y creo que es genial que sigas metido en el metal
extremo. Quorthon de Bathory era lo contrario, estaba totalmente desvinculado
de la escena que ayudo a crear.
Sí, lo sé. Él siempre se mantuvo al margen, pero si esa era su
decisión yo lo respeto. Por lo que a mí respecta, bueno, todavía sigo vivo, y
siendo como soy un gran fan del metal creo que es lógico que tenga interés por
ver cómo evoluciona el estilo y por conocer las bandas que van saliendo. De
tanto en tanto uno descubre cosas interesantes.
Siempre has sido muy crítico con el negocio musical, ¿sigues viendo
las cosas igual en ese sentido?
Puedes estar seguro (risas). De todos modos hoy en día las cosas han
cambiado bastante en ciertos aspectos y de hecho muchas bandas se están
saltando el negocio musical casi por completo. Hoy por hoy tener un estudio de
grabación casero decente es algo que está al alcance de casi cualquiera. Luego
puedes subir lo que hagas a internet, crearte un perfil en Facebook o Bandcamp,
incluso recurrir a iniciativas de crowdfunding para costearte la edición física
del álbum. Es como si las reglas del juego hubieran cambiado, lo cual puede
estar bastante bien, pero el negocio de la música siempre ha sido algo sucio y
dudo que eso vaya a cambiar algún día.
Te lo preguntaba porque me consta que has tenido algún problema con
Century Media relacionado con la edición limitada de ‘Melana Chasmata’…
Es verdad. Tuvimos muchas discusiones con el sello relativas al
contenido del boxset limitado del álbum, porque yo no estaba de acuerdo con
varias de las cosas que Century Media propuso para incluir en la caja. Acabamos
llegando a un punto en el que parecía que ninguna de las dos partes estaba
dispuesta a ceder así que me pareció oportuno poner un post en el perfil de
Facebook del grupo diciendo lo que pensaba. Básicamente se trataba de advertir
a los fans sobre la caja y aconsejarles que no la compraran. No quiero que los
fans piensen que tienen que gastar su dinero en esa caja solo porque lleva el
nombre de Triptykon. Me pareció lo más honesto que podía hacer. Lo curioso es
que Century Media leyeron ese post y entonces fue cuando accedieron a mis
peticiones para hacer la caja tal y como yo tenía pensado. Puede parecer algo
ridículo, a fin de cuentas sólo se trata de una de las varias ediciones del
disco, pero era una cuestión de principios: si va a llevar el nombre de la
banda, entonces tiene que representarla al 100%, así es como yo lo veo. Quizás
todo ese asunto recibió demasiada atención, pero para mí era una cuestión
importante.