8 dic 2022

Triptykon - Tom G. Warrior (mayo 2014)


(Entrevista originalmente publicada en el nº 7 de la revista This Is Metal)

 



Como fundador y miembro principal de Celtic Frost y Hellhammer, y con 32 años de carrera a sus espaldas, Tom G. Warrior es considerado una leyenda del metal extremo. La edición del segundo álbum de Triptykon, la banda en la que centra sus esfuerzos ahora, nos sirve como excusa para contactar con el mítico músico suizo y someterle a unas preguntas. Iago Fuentes se adentra en la oscuridad que desprende ‘Melana Chasmata’, dispuesto a descubrir sus secretos de la mano del propio artista.





Con vuestro álbum debut parecíais tener mucho que demostrar, especialmente tú, Tom. No sé si coincides conmigo.

Sí, opino lo mismo. El lanzamiento de ‘Eparistera Daimones’ (Prowling Death Records, 2010) vino acompañado de mucha presión y definitivamente yo tenía la sensación de que tenía que demostrar que había sobrevivido a todo lo sucedido con Celtic Frost. Estoy seguro de que mucha gente se preguntaba si podría hacer algo interesante sin la ayuda de Martin Ain (Martin Eric Stricker, ex-bajista y cofundador de Celtic Frost) o si conseguiría superar la separación de la banda, y creo que el álbum demostró que todo eso era posible. A fin de cuentas, Celtic Frost se terminó por diferencias personales, no creativas, así que por mi parte estaba claro que tenía que continuar y montar un grupo en la misma onda pero con otra gente. Siempre estuve, y de hecho todavía estoy, súper satisfecho con ‘Monotheist’ (Century Media, 2006), de manera que no podía imaginarme dejando de tocar esa música. La creación de Triptykon fue el siguiente paso lógico y lo más importante de ‘Eparistera Daimones’ fue que supuso una especie de resurrección para mí. Y aquí estoy, haciendo la música que me gusta independientemente de lo que piensen los demás.

 

En comparación al lanzamiento ‘Eparistera Daimones’, ¿cómo enfocas la edición de ‘Melana Chasmata’?

Bueno, me siento más o menos como siempre. Ya son muchos años haciendo esto, así que no cambia gran cosa. ‘Melana Chasmata’ ha sido un álbum muy difícil de hacer y aún lo tengo muy fresco, de modo que necesito algo de tiempo para digerirlo y verlo en perspectiva. De momento me siento muy cercano al disco como para valorarlo de forma objetiva. En esta ocasión no noto tanta presión externa como cuando editamos el anterior álbum, pero en contrapartida hubo mucha más presión y estrés desde el interior de la propia banda. Nosotros mismos somos nuestros mayores críticos, por lo que V. Santura (Victor Bullok, guitarrista de Triptykon y músico de sesión de la última etapa de Celtic Frost) y yo, en nuestro doble papel de músicos y productores, nos pusimos una enorme presión encima simplemente porque queríamos hacer algo de calidad.


¿Una vez que el disco está terminado esa presión desaparece por completo?

Sí, totalmente. Nosotros hemos hecho nuestra parte. Hemos hecho un álbum con canciones, producción y diseño artístico 100% a nuestro antojo. Ya está hecho, y lo demás no está en nuestras manos. Sería ridículo tener algún tipo de expectativas o sentir presión en estos momentos porque ahora ya no podemos hacer nada al respecto. Cada persona tendrá su propia opinión sobre el disco, podrá gustar o no, pero nosotros al menos estamos tranquilos porque sabemos que hemos creado algo objetivamente bueno.

Cuando escribes música de forma honesta ante todo tienes que satisfacerte a ti mismo porque es imposible predecir hasta qué punto otras personas van a poder conectar con tus emociones y tu obra. Yo simplemente hago la mejor música que puedo y la produzco y la presento de la mejor manera posible. Una vez hecho eso, ya escapa a mi control, ya está a un nivel completamente distinto.




Sé que compones música constantemente, ¿cómo es que has tardado entonces cuatro años en tener listo este nuevo álbum?

Principalmente ha habido dos motivos. El primero es que tres de los cuatro miembros del grupo, yo incluido, teníamos que resolver varios asuntos relacionados con nuestras vidas privadas. Nada que tuviera que ver con la música. Pasamos por muchas cosas a nivel personal de las que sencillamente teníamos que ocuparnos primero. Relaciones, temas de salud… Cuestiones importantes, en definitiva. En mi caso concreto, necesité dedicar aproximadamente un año y medio a resolver ciertos problemas antes de poder centrarme nuevamente en el disco.  El otro motivo es que la grabación del álbum fue muy complicada y también requirió mucho tiempo. Así que se trató de estas dos cosas.

Créeme si te digo que no queríamos dejar pasar cuatro años entre ambos álbumes, de hecho el plan inicial era editar este segundo disco en 2012 pero al final nos ha llevado el doble de tiempo. Sea como sea, nuestro tercer trabajo estará listo mucho antes. Calculo que lo tendremos preparado en algún punto de la segunda mitad de 2015. Al menos esa es nuestra intención.


Si no me equivoco, hay un tema en el disco cuya composición se remonta a 2002.

Es cierto. Se trata de “Boleskine House” y es la canción más antigua de todas. La primera demo de ese tema es de 2002.  Lógicamente el tema ha cambiado mucho desde entonces, pero la base, la idea inicial, es de hace 12 años. “Aurorae” también es un tema en el que empecé a trabajar hace mucho tiempo. El caso es que escribo música constantemente pero no siempre consigo desarrollar una idea o hacer algo con ella de un día para otro. A veces escribo algo que me gusta pero que no sé cómo integrar en un tema, así que lo dejo en la recamara un tiempo y lo rescato cuando creo que ha llegado el momento. Nunca he compuesto con una mentalidad del tipo “este tema ha de ser para Celtic Frost”, “este riff es para Triptykon” o “esta canción tiene que estar lista la semana que viene”. Simplemente escribo música, y cuando tengo la sensación de que un tema está terminado, entonces está terminado.

 

¿De dónde sacaste el título de ‘Melana Chasmata’? ¿Qué significa? 

Es griego. Podría traducirse como “profundos y oscuros valles”. Melas Chasma es una zona de Marte, me inspiré en la astronomía para sacar el título. La astronomía me fascina desde siempre y una vez que supe lo que significaba ese nombre me pareció un título excelente. Tiene también un sentido metafórico, en relación a como nos sentíamos en el grupo como seres humanos cuando lo escogimos, hace ya unos años. Desde entonces nos han pasado toda clase de cosas y por ello creo que el título tiene incluso más sentido ahora que entonces.

 

‘Eparistera Daimones’ fue un disco muy marcado por la separación de Celtic Frost, ¿cuál ha sido la inspiración esta vez?

Sí, ‘Eparistera Daimones’ nació de la rabia, de la frustración y del odio, es por eso por lo que suena tan agresivo y colérico. En cambio, ‘Melana Chasmata’ es mucho más íntimo y melancólico. Sigue siendo potente, pero creo que es más profundo porque no solo ofrece agresividad. Las letras son mucho más personales y, desde luego, el álbum en conjunto resulta mucho más privado. Hay mucho más dolor y tristeza en este disco que en cualquier otro que haya creado. Realmente es un trabajo que dice mucho de nuestras emociones y de nuestro actual estado mental. Muchas de las letras tienen un halo melancólico a su alrededor. En cierto modo también son un poco filosóficas en relación a temas como la muerte.

 

De hecho, Hellhammer y Celtic Frost popularizaron la frase “only death is real” (sólo la muerte es real), que ha acabado por convertirse en un habitual eslogan del black metal. ¿Cómo ve la muerte Tom G. Warrior?

La muerte es quizás la única cosa de la que todos podemos estar seguros. No solo los humanos, sino todo lo que hay en este planeta. Hasta las piedras terminan por convertirse en polvo y después en átomos. El propio Sol, origen de toda la vida, acabará por desaparecer algún día. Para mí la muerte es un concepto fascinante y no la veo como algo necesariamente negativo. La creación y destrucción de las cosas, el nacimiento y la muerte de algo… creo que es algo verdaderamente interesante. De hecho hoy en día no temo a la muerte. Sé que antes o después llegará mi hora y lo asumo. Cuando era joven veía las cosas de otra manera, pero a medida que uno va cumpliendo años le va dando otro enfoque a todo este tema. La muerte suele ser un tema tabú en nuestra sociedad, pero yo prefiero abordarlo con naturalidad.

No te niego que cuando en Hellhammer empezamos a usar la frase “only death is real” lo hicimos con una clara intención de provocar, pero poco a poco ese eslogan ha ido adquiriendo total sentido para mí. Hoy en día estoy muy obsesionado con la muerte, será cosa de la edad, pero así ocurre y así lo reflejo en mis letras.


Los discos de Celtic Frost se caracterizaban por ser muy diferentes los unos de los otros. En cambio con Triptykon la composición sigue una línea más homogénea.

Tienes razón. Eso era algo muy importante para mí cuando era más joven, allá por los 80. Por alguna razón, Martin y yo sentíamos esa tremenda necesidad de experimentar con la música, de probar cosas nuevas en nuestros discos y, en definitiva, de reinventarnos a nosotros mismos con cada nueva edición. Creo que por aquel entonces eso estaba muy bien, pero después de 30 años de carrera considero que ya he experimentado bastante. Quedé muy satisfecho con el estilo que adoptó Celtic Frost con ‘Monotheist’, hasta un punto en el que ahora mismo lo que más me apetece es seguir componiendo material en esa dirección. Quiero desarrollar un poco ese estilo y esa forma de componer temas, pero manteniendo esa base. No creo que vaya a cambiar drásticamente de estilo con los futuros álbumes de Triptykon. Básicamente me siento como en casa con esta clase de material.

 

¿Por qué crees que antes sentías esa necesidad tan grande de experimentar?

Bueno, en primer lugar, Celtic Frost estaba formado por personas con unos gustos musicales extremadamente abiertos. No solo Martin y yo, sino también Reed St. Mark (Reid Cruickshank, ex-batería de Celtic Frost), todos escuchábamos tipos de música muy diferentes, desde clásica hasta jazz pasando por new wave, y para nosotros era muy natural querer combinar todas estas influencias con el heavy metal. Y, por supuesto, al ser más jóvenes también estábamos llenos de testosterona y queríamos demostrarle al mundo y a nosotros mismos que éramos capaces de hacer cualquier cosa, coger cualquier estilo e incorporarlo a la música dura.

 

Abandonada la etapa de experimentación, ¿cual dirías que es tu motivación ahora, 30 años después?

Honestamente, lo que me motiva ahora el mero hecho de escribir y tocar música. Eso es todo. Adoro el poder y la oscuridad que transmite Triptykon y tocar en este grupo ya es algo que me hace feliz. Esta banda me representa al 100% a todos los niveles, lo cual es fantástico, y actualmente no necesito más motivación que esa. Hoy en día simplemente estoy disfrutando del heavy metal, lo cual no creo que sea algo negativo. Quiero decir, no tengo nada que demostrar, voy a cumplir 51 años, ya estoy de vuelta de todo. Ya he hecho todas esas otras cosas, hasta he experimentado con la electrónica en un proyecto como fue Apollyon Sun, así que ahora simplemente quiero seguir desarrollando este estilo y ver hasta dónde puedo llevarlo. Por ello, en un plano meramente musical, ‘Melana Chasmata’ podría verse simplemente como la continuación de ‘Eparistera Daimones’: en cierto modo podrías decir que es más de lo mismo, pero es que eso es lo que quería hacer.

 



Por cierto, sabes que mucha gente que considera Triptykon como un proyecto exclusivamente tuyo, ¿no?

Sí, por desgracia mucha gente lo piensa, principalmente porque en la prensa musical se le suele dar a Triptykon un enfoque a lo one man band, pero la realidad es bien distinta. Se trata de una banda, no de un proyecto en solitario. Es cierto que soy el compositor principal, pero todo el mundo colabora a la hora de escribir los temas, aunque básicamente seamos V. Santura y yo quienes aportamos las bases de las canciones. Los arreglos son cosa de toda la banda, y no solo eso, sino que cualquier aportación o sugerencia siempre es bien recibida y debatida por todos. Somos una banda real, con todas las letras, ni más ni menos.

 

‘Melana Chasmata’ supone la primera vez en toda tu carrera que trabajas con la misma formación en dos discos seguidos. ¿Te habías dado cuenta?

Pues sí, claro que me había dado cuenta. Significa mucho para mí (risas). Creo que es un detalle bastante revelador sobre lo difíciles que eran las cosas con Celtic Frost. Lo cierto es que en Triptykon somos todos muy buenos amigos y tenemos una química sensacional. Sé que es lo que se dice siempre, pero estoy convencido de que esta formación va a permanecer tal cual está durante mucho tiempo. Los últimos años de Celtic Frost fueron una auténtica pesadilla por culpa del mal ambiente entre los miembros del grupo. En cambio con Triptykon es todo lo contrario, nuestra relación es excelente.

 

Ya que lo mencionas, siempre he querido saber una cosa sobre la separación de Celtic Frost: si Franco (Sesa, batería de la última época de la banda) era el problema, ¿no habría sido mejor expulsarlo a él en lugar de irte tú?

Bueno, tal y como yo lo veo, desde luego que él era el problema. El tendrá su propia versión de la historia, supongo, pero yo creo que su actitud egocéntrica fue la culpable de todo y definitivamente pienso que habría sido más fácil hacer las cosas como tú dices. La cosa es que en Celtic Frost éramos tres personas, así que como mínimo dos de ellas teníamos que estar de acuerdo para tomar esa clase de decisiones. Y yo lo tenía claro: había que expulsar a Franco, pero por desgracia Martin no se mojó demasiado. Yo le propuse al menos tres baterías para reemplazarle, pero él se desentendió bastante de todo el asunto. Y ya que lo de echar a Franco parecía imposible, la única solución que encontré para acabar con el problema fue dejar mi propia banda, por extraño que pueda sonar esto. Imagino que Martin esperaba que las cosas se resolvieran por si solas, pero al final esto sólo sirvió para que el grupo desapareciera.


Lo curioso del caso es que, en cierto modo, Triptykon no es más que Celtic Frost con otro nombre y otros músicos.

Puedes verlo así. De hecho es muy posible que el siguiente disco de Celtic Frost, en caso de haber continuado en activo, fuera lo que ahora conocemos como el debut de Triptykon, como mínimo a nivel musical. Por supuesto, los músicos con los que trabajo ahora aportan su toque personal y sus propias influencias y eso se ve reflejado en el resultado final, pero al menos por lo que a mí respecta, sí que es cierto que no he cambiado ni mi forma de entender la música ni mi manera de componer. Así que creo que tienes razón.

 

¿Has considerado alguna vez la posibilidad de volver a trabajar con Martin?

En realidad no. Y la verdad es que no creo que eso vaya a ocurrir nunca. Desde finales de los 90, que es cuando empezamos a considerar la posibilidad de reunir a Celtic Frost, he invertido tanto tiempo, tanto dinero y tanto esfuerzo para que la banda volviera a funcionar  y que ‘Monotheist’ pudiera ser posible, que no estoy dispuesto a pasar por todo ello de nuevo. Especialmente si tenemos en cuenta que al final todo se fue a pique por problemas personales. Creo que ‘Monotheist’ es un gran trabajo, y tenía grandes esperanzas depositadas en la banda, pero por desgracia todo quedó en nada. Dejar Celtic Frost fue devastador para mí. Volver a trabajar con Martin sería como revivir todo eso y no es algo que me apetezca hacer.

 

Creo que, aun así, Martin y tú seguís siendo grandes amigos, ¿no?

Tampoco diría que seamos grandes amigos. Somos amigos, dejémoslo en eso. Todavía nos vemos de vez en cuando y hablamos con normalidad. Date cuenta, hace 33 años que nos conocemos, es mucho tiempo. Ya somos mayores y hemos procurado no llevar lo de Celtic Frost al plano personal, aunque inevitablemente nuestra relación se vio un poco afectada por lo sucedido con la banda.




 

¿Dejarías que algún miembro de Triptykon asumiera un rol tan importante como el que tenía Martin en Celtic Frost?

Sí, por supuesto, ¿por qué no? No se trata de algo que yo tenga que permitir. Es algo que puede ocurrir o no en función de lo que se implique cada miembro. Celtic Frost tampoco se trataba de una dictadura. Martin tuvo mucho peso en Celtic Frost en cuanto a ideas, conceptos y conocimientos de ocultismo, quizás no tanto en lo musical, pero fue una pieza clave en todo lo demás. Es muy difícil sustituir a alguien con ese papel, pero creo que algunos de los miembros de Triptykon pueden llegar a asumir un rol similar dentro de un tiempo. Está claro que V. Santura ya es muy importante para la banda y, por ejemplo, Vanja (Slajh, bajista) es también una persona muy profunda e interesante que creo que tiene mucho que aportar. Con todo, creo que aún es pronto para que alguien en la banda asuma ese papel, a fin de cuentas Triptykon es un grupo relativamente nuevo y algunos de sus miembros son todavía bastante jóvenes. Pero espero y deseo que algún día ocurra, que no te quepa duda.

 

Según creo, tienes completamente planeados los siguientes dos discos de Triptykon. ¿Cómo es eso?

Porque Triptykon es mi vida, es algo que me apasiona. Por eso decidí convertirme en músico en lugar de dedicarme a cualquier otra cosa. No pasa un día sin que piense en el grupo, mi cabeza siempre está dándole vueltas a posibles conceptos e ideas para usar en Triptykon. Si no fuera así supongo que habría escogido cualquier otra profesión, pero la música es algo que siempre tengo presente, pienso en ello todo el tiempo. Se me ocurren tantas cosas que no es posible concentrarlas todas en un único álbum, por eso voy pensando en los siguientes. De hecho hace ya tiempo que tengo decididos los títulos de nuestros siguientes dos discos, y también tengo en mente las portadas, los conceptos y todo lo relativo al diseño artístico de cada álbum. Pero es que es algo que necesito hacer.


Es algo muy visionario por tu parte.

Supongo, pero me es imposible componer sin visualizar el uso que le voy a dar a esos riffs en el contexto de un álbum al completo. Es complicado de explicar, pero de algún modo tengo todas esas ideas en mi cabeza, y todo ello -música, letras, diseño- forma una especie de unidad, es todo parte de una misma obra de arte a la que vengo dando forma desde hace ya mucho tiempo. De todos modos, que ya haya diseñado los próximos discos del grupo no implica necesariamente que vayan a ver la luz algún día. Ese es el plan, por supuesto, pero veremos qué nos depara el futuro. Suponiendo que siga vivo dentro de diez o quince años, imagino que habré conseguido editar otros cuatro o cinco discos más de Triptykon.

 

Cambiando de tema, nuevamente habéis contado con H.R. Giger (Hans Rudolf Giger, artista gráfico y escultor suizo conocido por ser el responsable del diseño de criaturas y escenarios de ‘Alien’) para la portada del álbum.

Es la tercera vez ya, contando ‘To Mega Therion’ (Noise Records, 1985) de Celtic Frost y ‘Eparistera Daimones’. Fue un tremendo honor porque admiro su obra desde siempre. Lo mejor de todo es que esta tercera colaboración fue idea suya, de manera que fue él quien nos lo propuso. Nosotros no teníamos pensado pedirle nada en esta ocasión, pero él se ofreció y fue absolutamente fantástico. Giger es un auténtico genio. Le admiro mucho y siempre le estaré agradecido porque cuando comenzamos con Celtic Frost no había nadie en Suiza que nos apoyara. Ni promotores, ni discográficas, ni la prensa musical. Nadie. Pero él lo hizo. Creyó en nosotros desde el primer momento y se convirtió en una especie de mentor para el grupo.

 

¿Sabes si le gustan más bandas de metal además de Triptykon y Celtic Frost?

Bueno, lo cierto es que él es principalmente un fan del jazz. También escucha algo de música rock, pero es muy selectivo con lo que escucha. Sé que le gustamos nosotros, pero tampoco sé mucho más.

 

¿Cómo crees que sería el metal extremo en general y el black metal en particular si Celtic Frost y Hellhammer no hubieran existido?

No tengo ni idea, la verdad. Como te digo, pienso constantemente en mi música, pero no de esa manera egocéntrica. Si hago música es para satisfacerme a mí, porque siento esa necesidad de crear álbumes. Nunca pensé que mis discos pudieran llegar a tener tanta trascendencia, aunque por lo visto la música que creamos en los años 80 tuvo un gran impacto en mucha gente. Lo curioso de todo esto es que cuando formamos Hellhammer en 1982 la gente se pensaba que simplemente nos limitábamos a hacer ruido y que lo que hacíamos no tenía ningún valor musical. Resulta paradójico que ahora la banda haya adquirido cierto estatus de culto.

Hoy en día la gente me habla constantemente del legado de Hellhammer y de Celtic Frost,  pero no es algo a lo que preste mucha atención. Es halagador, pero a la vez me suena algo extraño y me hace sentir un poco incómodo, para ser sincero. 





Pero es que eres algo así como el padrino del metal extremo...

¡Oh, estás haciendo que me sienta mayor! (risas). Sólo soy un músico suizo a quien le apasiona el heavy metal. Pero no creo que sea un gran músico, te lo estoy diciendo con total sinceridad, no busco que tú me digas lo contrario (risas). No soy precisamente el mejor guitarrista del mundo, sé lo que soy capaz de tocar y lo cierto es que mi técnica es más bien tirando a mediocre. Así que esa clase de comentarios me resultan extraños porque hay un millón de tíos en la escena con mucho más talento y habilidad para tocar la guitarra que yo. 


Eres muy humilde, Tom.

Es posible, pero no pretendo sonar así, sólo trato de ser honesto. Si tengo algún mérito, supongo que ha de ser el de componer buenas canciones o el de haberme atrevido a innovar en su momento, pero desde luego, mis temas no destacan por su complejidad ni por su ejecución. Eso salta a la vista.

 

Es verdad. Tus riffs siempre han sido bastante sencillos pero con mucho gancho. ¿Cómo lo haces?

Es una buena pregunta. Realmente no lo sé (risas). Es cierto que mis riffs son bastante primitivos desde el punto de vista técnico, y creo que es difícil componer buenos temas a partir de riffs sencillos. De hecho creo que es difícil componer un buen disco en general y el proceso de composición de un álbum es algo que de entrada siempre me impone un poco, porque es una especie de lucha, no es algo que ocurra fácilmente. La verdad es que no sé de donde saco esos riffs, supongo que es algo que simplemente llevo en mi interior y que aflora en cuanto cojo una guitarra.

Con todo, someto todos mis riffs a un pequeño test de calidad. Verás, en casa tengo un amplificador realmente pequeño y básico, que es el que uso habitualmente para componer. Pues bien, si uno de mis riffs suena heavy y potente con ese pequeño amplificador, entonces sé que sonará bestial cuando lo probemos en el local de ensayo a través de los Marshalls. Esa es la prueba: si el material suena bien en casa, entonces sé que tiene auténtico potencial.


Por curiosidad, ¿sigues interesado en lo que sucede en la escena? ¿Destacarías a alguna banda en concreto?

Por supuesto que me interesa lo que sucede en la escena. De hecho hay una banda llamada Portal, de Australia, que me ha sorprendido mucho últimamente. Me parecen  geniales y me resultan bastante impresionantes a todos los niveles, desde su música hasta su puesta en escena. Es algo muy retorcido y enfermo.

 

Los conozco. Y creo que es genial que sigas metido en el metal extremo. Quorthon de Bathory era lo contrario, estaba totalmente desvinculado de la escena que ayudo a crear.

Sí, lo sé. Él siempre se mantuvo al margen, pero si esa era su decisión yo lo respeto. Por lo que a mí respecta, bueno, todavía sigo vivo, y siendo como soy un gran fan del metal creo que es lógico que tenga interés por ver cómo evoluciona el estilo y por conocer las bandas que van saliendo. De tanto en tanto uno descubre cosas interesantes.

 

Siempre has sido muy crítico con el negocio musical, ¿sigues viendo las cosas igual en ese sentido?

Puedes estar seguro (risas). De todos modos hoy en día las cosas han cambiado bastante en ciertos aspectos y de hecho muchas bandas se están saltando el negocio musical casi por completo. Hoy por hoy tener un estudio de grabación casero decente es algo que está al alcance de casi cualquiera. Luego puedes subir lo que hagas a internet, crearte un perfil en Facebook o Bandcamp, incluso recurrir a iniciativas de crowdfunding para costearte la edición física del álbum. Es como si las reglas del juego hubieran cambiado, lo cual puede estar bastante bien, pero el negocio de la música siempre ha sido algo sucio y dudo que eso vaya a cambiar algún día.

 

Te lo preguntaba porque me consta que has tenido algún problema con Century Media relacionado con la edición limitada de ‘Melana Chasmata’…

Es verdad. Tuvimos muchas discusiones con el sello relativas al contenido del boxset limitado del álbum, porque yo no estaba de acuerdo con varias de las cosas que Century Media propuso para incluir en la caja. Acabamos llegando a un punto en el que parecía que ninguna de las dos partes estaba dispuesta a ceder así que me pareció oportuno poner un post en el perfil de Facebook del grupo diciendo lo que pensaba. Básicamente se trataba de advertir a los fans sobre la caja y aconsejarles que no la compraran. No quiero que los fans piensen que tienen que gastar su dinero en esa caja solo porque lleva el nombre de Triptykon. Me pareció lo más honesto que podía hacer. Lo curioso es que Century Media leyeron ese post y entonces fue cuando accedieron a mis peticiones para hacer la caja tal y como yo tenía pensado. Puede parecer algo ridículo, a fin de cuentas sólo se trata de una de las varias ediciones del disco, pero era una cuestión de principios: si va a llevar el nombre de la banda, entonces tiene que representarla al 100%, así es como yo lo veo. Quizás todo ese asunto recibió demasiada atención, pero para mí era una cuestión importante.